¡No te muevas!
¡Las buganvillas
han invadido
tu espejo retrovisor!
Lo han tomado al asalto
en revuelta
silenciosa.
Se agolpan en racimos
y se empujan
las unas a las otras
tratando de asomarse
a espiarte
curiosas.
Sin que tu lo sepas,
hace tiempo
que te asedian.
Cuando llegas con tu coche,
trepan sigilosas
por las ventanillas
a mirarte.
Cuando marchas,
se estiran
y alargan
todo lo que pueden
hasta la curva del camino
cuando giras el volante.
Entonces caen rendidas
se desprenden del reflejo
resbalan y deciden
liberarte.
Hoy , las hemos sorprendido.
Las hemos pillado
con las ramas
en la masa.
In fraganti.
Y , ¡míralas, las descaradas!
Se quedan quietas,
inmóviles,
como si no pasara nada.
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